Óscar Wilde dijo que Londres era todo niebla y gente triste, pero que no sabía si era la niebla la que producía la gente triste, o la gente triste la que producía la niebla. Eduardo Moga, que ha vivido allí varios años, ha comprobado que sigue habiendo mucha gente triste y mucha niebla en Londres, pero tampoco ha averiguado cuál de ellas es la causa de la otra. La capital británica es una ciudad inacabable y fascinante, pero también indiferente y a menudo hostil. Sobre sus habitantes, las opiniones varían: Julio Verne los pintó flemáticos; ellos mismos se consideran estoicos; y todos los demás los tienen por inaccesibles. Frente a cierta anglofilia acrítica y algo papanatas que todavía cunde entre los observadores superficiales, los relatos, escenas y reflexiones contenidos en esta segunda entrega de Corónicas de Ingalaterra dibujan un complejo fresco de la sociedad británica actual, en el que descuellan algunas de las dificultades de la vida en el Reino Unido y no pocos aspectos litigiosos de sus costumbres. Y todo ello con la característica agudeza y la prosa precisa y británicamente irónica de Eduardo Moga.

Corónicas de Inglaterra. Una visión crítica de Londres - Eduardo Moga

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Óscar Wilde dijo que Londres era todo niebla y gente triste, pero que no sabía si era la niebla la que producía la gente triste, o la gente triste la que producía la niebla. Eduardo Moga, que ha vivido allí varios años, ha comprobado que sigue habiendo mucha gente triste y mucha niebla en Londres, pero tampoco ha averiguado cuál de ellas es la causa de la otra. La capital británica es una ciudad inacabable y fascinante, pero también indiferente y a menudo hostil. Sobre sus habitantes, las opiniones varían: Julio Verne los pintó flemáticos; ellos mismos se consideran estoicos; y todos los demás los tienen por inaccesibles. Frente a cierta anglofilia acrítica y algo papanatas que todavía cunde entre los observadores superficiales, los relatos, escenas y reflexiones contenidos en esta segunda entrega de Corónicas de Ingalaterra dibujan un complejo fresco de la sociedad británica actual, en el que descuellan algunas de las dificultades de la vida en el Reino Unido y no pocos aspectos litigiosos de sus costumbres. Y todo ello con la característica agudeza y la prosa precisa y británicamente irónica de Eduardo Moga.