Hablar de Anne Sexton es antes que nada, leer sus poemas. Sexton no siempre logra la agudeza, la ironía y  la belleza horrorífica que manifiesta en esta selección. La poeta oscila peligrosamente – grito de por medio – sobre el borde de un acantilado, y la escritura parece ser el artilugio para no caer en esa dimensión, que por desconocida, constituye el nidaje del caos aterrador. Para Anne Sexton la poesía fue un modo de enfrentarse al mundo, una forma de permanecer en él, sin sucumbir al dolor.

Catalogada por la crítica como poeta confesional, participó en 1959 del taller de Robert Lowell, junto a Sylvia Plath con la cual estableció una amistad y una vital competencia soterrada. Sexton hace uso de su entorno inmediato y su biografía personal a modo de silabario. Es decir, estas experiencias se convierten en el abc del que ella hará uso para penetrar lo insondable y para denunciar lo que en el mundo le parece odioso. Lo subjetivo y lo objetivo construyen un entramado indivisible. En su poesía hay un movimiento constante hacia los detalles más íntimos, como si de ese modo, pudiese ella encontrar un refugio al tormento y la angustia que la habitan. Tremendamente aguda, hizo uso de la ironía para decir y decirse. Sin caer nunca en el patetismo, cantó las más horribles tragedias en un tono casi coloquial, cotidiano, que actúa sobre el papel como un espejo ineludible.

La muerte de los padres (ed. bilingüe) - Anne Sexton

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Hablar de Anne Sexton es antes que nada, leer sus poemas. Sexton no siempre logra la agudeza, la ironía y  la belleza horrorífica que manifiesta en esta selección. La poeta oscila peligrosamente – grito de por medio – sobre el borde de un acantilado, y la escritura parece ser el artilugio para no caer en esa dimensión, que por desconocida, constituye el nidaje del caos aterrador. Para Anne Sexton la poesía fue un modo de enfrentarse al mundo, una forma de permanecer en él, sin sucumbir al dolor.

Catalogada por la crítica como poeta confesional, participó en 1959 del taller de Robert Lowell, junto a Sylvia Plath con la cual estableció una amistad y una vital competencia soterrada. Sexton hace uso de su entorno inmediato y su biografía personal a modo de silabario. Es decir, estas experiencias se convierten en el abc del que ella hará uso para penetrar lo insondable y para denunciar lo que en el mundo le parece odioso. Lo subjetivo y lo objetivo construyen un entramado indivisible. En su poesía hay un movimiento constante hacia los detalles más íntimos, como si de ese modo, pudiese ella encontrar un refugio al tormento y la angustia que la habitan. Tremendamente aguda, hizo uso de la ironía para decir y decirse. Sin caer nunca en el patetismo, cantó las más horribles tragedias en un tono casi coloquial, cotidiano, que actúa sobre el papel como un espejo ineludible.