Diego Maquieira ha difinido su credo así: “Ese es mi espíritu: tomar distancia con todo lo que está cerca del poder. El poder es el enemigo número uno de la creación. Y los creadores deben estar lo más lejos posible de círculos oficiales. Mi camino no va por ahí. Yo no voy a mejorar ni a empeorar mis poemas ni mi situación económica a través de los círculos oficiales. No tengo intereses creados, tengo interés en crear…”

También ha dicho: “Tengo un gran amor por el verbo, por el lenguaje, soy un poeta prolijo, me interesa mucho el trabajo artesanal con la palabra, más que el mensaje. Me siento más un compositor que un poeta, tengo ojos en los oídos y viceversa. Tengo un campo magnético entre estos dos sentidos. Yo soy un discípulo de Stravinsky, en cuanto a la poética musical de Stravinsky. A mi me abrió los ojos cuando planteó la búsqueda de la unidad a través de la música, donde había que proceder por similitud y no por contraste, entonces mi oído busca una música, un sonido que suena igual a otro emitido mil años luz después. Yo trabajo con las palabras como si fueran instrumentos musicales”.

La Tirana – Los Sea Harrier - Diego Maquieira

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Diego Maquieira ha difinido su credo así: “Ese es mi espíritu: tomar distancia con todo lo que está cerca del poder. El poder es el enemigo número uno de la creación. Y los creadores deben estar lo más lejos posible de círculos oficiales. Mi camino no va por ahí. Yo no voy a mejorar ni a empeorar mis poemas ni mi situación económica a través de los círculos oficiales. No tengo intereses creados, tengo interés en crear…”

También ha dicho: “Tengo un gran amor por el verbo, por el lenguaje, soy un poeta prolijo, me interesa mucho el trabajo artesanal con la palabra, más que el mensaje. Me siento más un compositor que un poeta, tengo ojos en los oídos y viceversa. Tengo un campo magnético entre estos dos sentidos. Yo soy un discípulo de Stravinsky, en cuanto a la poética musical de Stravinsky. A mi me abrió los ojos cuando planteó la búsqueda de la unidad a través de la música, donde había que proceder por similitud y no por contraste, entonces mi oído busca una música, un sonido que suena igual a otro emitido mil años luz después. Yo trabajo con las palabras como si fueran instrumentos musicales”.