“Yo soy prostituta –me dijo– y puedo darle mucho material para sus Historias de Vida”. La invité a que grabáramos. En principio pensé que se trataba de una broma. Cuando terminamos el primer casette, el material era tan rico que se me ocurrió la idea de seguir hasta reunir lo necesario para un libro.
Julio Ardiles Gray, Diario La Opinión, 1971.

No puedo afirmar que fuera el creador del género periodístico que llamó “Historias de vida”, pero fue su cultor más perfecto y preciso: eran largos reportajes biográficos en los que la personalidad y carrera de sus entrevistados aparecía nítidamente pero como dibujada a trazos pictóricos.
Daniel Divinsky, “Julio Ardiles en mi recuerdo”.


Ruth era toda una aventurera; una mujer libre, protagonista de un errante fluir y una búsqueda constante que la llevaría, más tarde, a incursionar en distintos círculos contraculturales. "Los barcos me fascinan. Cuando subo a uno de ellos me siento libre, me parece que pronto va a soltar amarras, de que me va a llevar lejos", le confesó a Julio Ardiles Gray en el libro que, en 1972, la haría famosa. Ruth fue, como ella solía decirlo, una prostituta portuaria, lo que la diferenciaba de las callejeras, las callgirls, las coperas y las de burdel.
Con esta clasificación Ruth daba cuenta de las distintas modalidades en que podía llevarse adelante el oficio en la Buenos Aires de la época.
DEBORAH DAICH, Tras las huellas de Ruth Mary Kelly, Feminismos y prostitución en la Buenos Aires del siglo XX; Editorial Biblos

Memorial de los infiernos - Julio Ardiles Gray

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“Yo soy prostituta –me dijo– y puedo darle mucho material para sus Historias de Vida”. La invité a que grabáramos. En principio pensé que se trataba de una broma. Cuando terminamos el primer casette, el material era tan rico que se me ocurrió la idea de seguir hasta reunir lo necesario para un libro.
Julio Ardiles Gray, Diario La Opinión, 1971.

No puedo afirmar que fuera el creador del género periodístico que llamó “Historias de vida”, pero fue su cultor más perfecto y preciso: eran largos reportajes biográficos en los que la personalidad y carrera de sus entrevistados aparecía nítidamente pero como dibujada a trazos pictóricos.
Daniel Divinsky, “Julio Ardiles en mi recuerdo”.


Ruth era toda una aventurera; una mujer libre, protagonista de un errante fluir y una búsqueda constante que la llevaría, más tarde, a incursionar en distintos círculos contraculturales. "Los barcos me fascinan. Cuando subo a uno de ellos me siento libre, me parece que pronto va a soltar amarras, de que me va a llevar lejos", le confesó a Julio Ardiles Gray en el libro que, en 1972, la haría famosa. Ruth fue, como ella solía decirlo, una prostituta portuaria, lo que la diferenciaba de las callejeras, las callgirls, las coperas y las de burdel.
Con esta clasificación Ruth daba cuenta de las distintas modalidades en que podía llevarse adelante el oficio en la Buenos Aires de la época.
DEBORAH DAICH, Tras las huellas de Ruth Mary Kelly, Feminismos y prostitución en la Buenos Aires del siglo XX; Editorial Biblos