Todos podemos ser el demonio del otro. Todos podemos ser el sacrificio humano de ese otro. María Fernanda Ampuero, una de las voces imprescindibles de la literatura latinoamericana actual, nos empuja magistralmente a un universo húmedo, podrido y hostil donde la violencia marca la narrativa de nuestras vidas. En ese mundo se yergue una bestia de muchas cabezas que aterroriza y muerde a los débiles, a los marginales, a los sacrificables en aras del silencio, de la desigualdad, del odio, del abuso, de la muerte.

Así, cada historia es un grito que contempla a las víctimas de estos sacrificios humanos que permanecen cada día en los altares de aquellos que los celebran, los ocultan o miran hacia otro lado.

De María Fernanda Ampuero se ha escrito: «Relatos siempre adheridos a esa membrana gelatinosa que llamamos realidad […] puntualmente poéticos, con fuerza simbólica, tensos, a veces incluso nerviosos», Jorge Carrión, The New York Times [en español]; «Una respuesta ética en ese lector que no se tapa los ojos ante las violencias de capitalismo y patriarcado en sociedades cada día más vulnerables a la pobreza y el miedo», Marta Sanz, Babelia, El País; «Sus personajes son mujeres rotas y violentadas, y hombres desesperados y hundidos. Monstruos sensibles que se friccionan, viven y matan impulsados por el poder incontestable de saberse, a la vez, víctimas y verdugos», Antonio Ortuño, Tales.

Sacrificios humanos - María Fernanda Ampuero

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Todos podemos ser el demonio del otro. Todos podemos ser el sacrificio humano de ese otro. María Fernanda Ampuero, una de las voces imprescindibles de la literatura latinoamericana actual, nos empuja magistralmente a un universo húmedo, podrido y hostil donde la violencia marca la narrativa de nuestras vidas. En ese mundo se yergue una bestia de muchas cabezas que aterroriza y muerde a los débiles, a los marginales, a los sacrificables en aras del silencio, de la desigualdad, del odio, del abuso, de la muerte.

Así, cada historia es un grito que contempla a las víctimas de estos sacrificios humanos que permanecen cada día en los altares de aquellos que los celebran, los ocultan o miran hacia otro lado.

De María Fernanda Ampuero se ha escrito: «Relatos siempre adheridos a esa membrana gelatinosa que llamamos realidad […] puntualmente poéticos, con fuerza simbólica, tensos, a veces incluso nerviosos», Jorge Carrión, The New York Times [en español]; «Una respuesta ética en ese lector que no se tapa los ojos ante las violencias de capitalismo y patriarcado en sociedades cada día más vulnerables a la pobreza y el miedo», Marta Sanz, Babelia, El País; «Sus personajes son mujeres rotas y violentadas, y hombres desesperados y hundidos. Monstruos sensibles que se friccionan, viven y matan impulsados por el poder incontestable de saberse, a la vez, víctimas y verdugos», Antonio Ortuño, Tales.